Las
perspectivas de la FAO sobre la bioenergía
FAO/I. Balderi
La bioenergía ofrece muchas nuevas oportunidades, pero
si esta no es manejada con cautela, puede significar altos riesgos. La
bioenergía puede contribuir a lograr varios objetivos políticos, como
agricultura y desarrollo rural, mitigación del cambio climático y seguridad
energética. Sin embargo, manera en la cual la bioenergía ha sido apoyada y
regulada, determinará si la bioenergía es sostenible y cómo serán distribuidos
sus impactos. La biomasa tradicional proporciona importantes fuentes de
energía; en muchos de los países en desarrollo, la leña, aun constituye la
fuente principal de energía, sobre todo para cocinar y para calentar. Los
biocombustibles son extraídos por tecnologías de conversión de la madera,
cultivos y desechos materiales. Hay diferentes tipos de biocombustibles, su uso
y comportamiento en términos económicos, ambientales y sociales varían
significativamente dependiendo de la tecnología, el sitio donde se localiza, y
las prácticas agrícolas.
El rápido crecimiento del sector de la bioenergía en
pocos años, en particular en los combustibles líquidos para el transporte, no
ha sido puramente un fenómeno dependiente del mercado. El aumento de los
precios de los combustibles, ha tenido un efecto importante en lograr que las
fuentes alternativas de energía sean más viables. Sin embargo, el factor clave
que ha incrementado el aumento han sido las medidas políticas de la OCDE como
los mandatos de mezcla de combustibles, compartir porciones de los mercados y
las subvenciones. Un sector que es conducido de forma significativa por las
medidas políticas, debe responder a ellas para poder alcanzar sus objetivos.
Principales términos
Biomasa: materiales no fósiles de origen biológico, como
energía de cultivos, agricultura, desechos forestales, y por productos,
estiércol, o biomasa microbiano.
Biocombustible: combustibles producidos directa o indirectamente de
biomasa, como leña, carbón, bio-etanol, bio-diesel, biogas (metano)
bio-hidrógeno.
Bioenergía: energía derivada de los biocombustibles
Bioenergía y seguridad alimentaria
La continua demanda de biocombustibles líquidos es uno
de los muchos factores que han conducido al aumento de los precios en las
materias primas y los precios de los alimentos. Los cultivos alimenticios y de
bioenergía, están compitiendo por tierra, agua y otros recursos en muchas
partes del mundo. Sin embargo, el aumento de los precios observados en el 2007
y 2008 fueron causados por una confluencia de diferentes factores, incluyendo
cosechas pobres en la mayoría de los países productores, causadas en parte por
los eventos extremos que ocasionan catástrofes naturales, reducción de las
reservas de alimentos, aumento de los precios de los combustibles y energía que
provocan a su vez el aumento en los costos de los insumos necesarios para
fertilizantes, irrigación así como el alza en los precios del transporte de
alimentos e insumos, producción subsidiada de biocombustibles, transacciones
especulativas, y la imposición de restricciones en las exportaciones que llevan
al congelamiento de los precios y compras excesivas provocadas por el pánico.
El aumento de los productos alimenticios, afectan de
forma particular a los segmentos más pobres de la población quienes gastan una
gran cantidad de sus ingresos en la adquisición de alimentos. Tanto las
poblaciones urbanas como rurales, sufren de los altos costos de los alimentos,
ya que los segmentos más pobres del área rural, compran más alimentos de los
que producen. La producción de bioenergía también proporciona oportunidades
para incrementar los ingresos y los niveles de empleo en áreas rurales, con la
condición de que políticas e inversiones adecuadas sean realizadas para
permitir que los pequeños cultivadores aprovechen las oportunidades de un
mercado creciente de biocombustibles.
Bioenergía y desarrollo rural
La bioenergía atrae nuevas inversiones al sector
agrícola que durante las últimas décadas ha tenido que hacer frente a las
mejoras de la productividad para enfrentar la caída de los precios reales de
las materias primas de alimentos y agricultura. Nuevas inversiones pueden
proporcionar mayores oportunidades de mercado y laborales para unas 2.5 mil
millones de personas que dependen de la agricultura, incluyendo las más de 900
millones de personas pobres que viven en el área rural. El crecimiento bioenergética
manejado de manera apropiada, puede también contribuir a mejorar el acceso a
buena infraestructura, y el acceso a mercados en las áreas rurales. La
bioenergía moderna, también puede ser una fuente limpia de energía en las áreas
rurales que pueden proporcionar nuevas oportunidades para modernizar la
agricultura y la economía rural, así como mejorar el acceso a servicios
energéticos modernos en los hogares. La reducción de la contaminación dentro de
los hogares al cambiar a fuentes de biocombustibles más limpias es posible,
ayudando así a mejorar la salud y la calidad de vida. La continua inversión
también es necesaria para mejorar la eficiencia, efectividad y seguridad en el
uso de bio-carburantes tradicionales, y la tecnología especialmente en los
sectores domésticos y de la pequeña industria.
Bioenergía y cambio climático
La bioenergía tiene el potencial de reducir la emisión
de gases de efecto invernadero relacionada con los combustibles fósiles, ya que
el carbón diseminado durante la combustión puede ser recapturado durante el
crecimiento de la planta. Sin embargo, la reducción de las emisiones actuales
dependerá de la cantidad de tierra y energía utilizada para producir
bioenergía, del uso de agroquímicos, y si en el proceso para la generación de
dicha energía se utilizan recursos naturales renovables. El balance de las
emisiones de gases, también depende de los impactos de la conversión de la
tierra. La conversión de la tierra rica en carbón (como por ejemplo los bosques
naturales, tierras con turba) para la producción de materia prima –puede
liberar más gases de efecto invernadero que la reducción de emisiones anuales
fruto de muchos años de producción de materia prima de bioenergía en dichas
tierras. La FAO apoya el monitoreo de cambios de uso de la tierra indirectos
causado por la conversión de la tierra para la producción de materias primas
para la bioenergía.
Bioenergía y ambiente
La producción de materias primas para la bioenergía
puede amenazar la biodiversidad a menos de que no se establezcan medidas
apropiadas de salvaguardia en su lugar, llevando así a la degradación de
recursos naturales como la tierra y el agua. Las amenazas a la biodiversidad
proveniente del crecimiento bioenergético están asociadas principalmente con el
cambio de uso de la tierra. Cuando áreas como los bosques naturales se
convierten en áreas de producción de materia prima, la pérdida de la
biodiversidad puede ser significativa. Una preocupación más es la introducción
de especies invasivas para la producción de biocombustibles. La biodiversidad
agrícola puede verse afectada por producciones de monocultivo a gran escala, y
la introducción de materiales genéticamente modificados
Muchas de las materias primas – incluyendo el azúcar,
los aceites de palma y maíz- son grandes consumidores de agua, lo que implica
que dependiendo de su localización, producción y método de procesamiento su
expansión puede crear una gran competencia por un recurso que ya es limitado.
La producción de materias primas también puede afectar la calidad de las aguas
de corrientes de cuencas abajo por el deslave de fertilizantes, y agroquímicos,
así como la erosión del suelo. El impacto de la producción de materias primas
en la erosión del suelo, depende de manera crítica de las técnicas de
producción que se emplean, en particular en el uso de las técnicas de arado, el
nivel de la cobertura del suelo y la rotación de los cultivos. Donde existe
producción de materias primas perennes, que son reemplazados por cultivos
anuales, la cobertura permanente y la formación de raíces puede ayudar a
mejorar el manejo del suelo y la reducción de su erosión. La FAO está
desarrollando y aplicando herramientas de acceso para evitar o mitigar el
potencial negativo en la planificación e implementación de la bioenergía.
Tecnologías en progreso y segunda
generación de biocombustibles
La segunda generación de biocombustibles líquidos
puede producirse a partir de biomasa lignocelulósica en oposición a los
almidones provenientes del azúcar, los aceites que son utilizados en la primera
generación de biocombustibles. La segunda generación de biocombustibles no son
comercialmente viables. La biomasa proveniente de la celulosa es el material
más abundante en la tierra, el desarrollo exitoso de la comercialización de la
segunda generación de biocombustibles puede expandir significativamente el
volumen y la variedad de materia prima de producción, incluyendo los productos
de desechos provenientes de la agricultura, bosques y procesamiento. Sin
embargo, la descomposición de la biomasa también juega un rol crucial en
mantener la fertilidad del suelo, la textura y en la capacidad de retirar la
excesiva producción de bioenergía que también puede tener efectos negativos.
Varias especies pueden considerarse materia prima de segunda generación y
comportarse bien en términos de balance de emisión de gases de efecto
invernadero, probablemente excediendo la reducción alcanzada por cualquiera de
las producciones de la tecnología de primera generación. Dado que la biomasa
celulósica es voluminosa, es necesaria una infraestructura de transporte bien
desarrollada, elemento que constituye un reto significativo para los países en
desarrollo.
Buenas prácticas agrícolas y de
cosecha para la producción de materias primas
La adopción de buenas prácticas agrícolas, tales como:
el cultivo sin labor de arado y siembra directa, retención de la cobertura del
suelo, cultivos múltiples, selección apropiada de cultivos y rotación de
cultivos, pueden mitigar los efectos e impactos negativos, en particular sobre
recursos como el carbón, los suelos y los recursos hídricos. La aplicación de
estas prácticas también puede reducir las amenazas a la biodiversidad,
particularmente la biodiversidad de los suelos, por medio de la retención de
los residuos de los cultivos, la diversificación y rotación de cultivos. Los
hábitats de vida silvestre pueden ser mejorados por medio de la introducción de
enfoques en áreas agrícolas que retengan los corredores ecológicos, así como
también el uso cuidadoso y sostenible de fuentes de biomasa de alta
biodiversidad, como los pastizales como materia prima. Asimismo, los sistemas
de producción de cultivos no comestibles, pueden enriquecer la
agro-biodiversidad. Promover la integración de sistemas locales de producción
de energía proveniente de los alimentos combinando fuentes de producción de
materias primas con la producción de cosechas y alimentando el ganado con
biomasa no utilizada para la producción de energía o para cobertura de suelos,
puede evitar los desechos e incrementar los sistemas de producción de
alimentos, y energía. Las técnicas de cosecha sostenibles de leña y carbón
también puede ser promovido para reducir la degradación de los bosques.
Bioenergía y seguridad energética
Bioenergía puede diversificar la combinación de
fuentes energéticas en un país, ampliándolas y reduciendo los gastos de
importación, donde la bioenergía producida nacionalmente sustituye las
importaciones de combustibles fósiles. El potencial preciso depende del
potencial del país y de las fuentes de materia prima que tenga el país. Bajo
los escenarios existentes, la contribución a la seguridad energética a escala
mundial es modesta. Mientras la bioenergía contribuye aproximadamente al 10% del
consumo mundial, la vasta mayoría de esta energía es derivada de la quema de
biomasa en los países pobres, generalmente relacionada con los riesgos
significativos en términos de salud, y de inversión significativa de tiempo
para la recolección de biomasa para combustible. Observando el caso de los
combustibles líquidos, etanol y el biodiesel fueron empleados en menos del 2%
del transporte mundial en 2007 y las proyecciones sugieren que estos dividendos
pueden aumentar entre el 3 y 10% para el año 2030.
Sistemas integrados de alimentos y
energía
Los sistemas integrados de alimentos y energía (SIAE)
están diseñados a integrar, intensificar, y también incrementar la producción
de alimentos y energía de dos formas:
(i) combinando la producción de materias primas para
la producción de alimentos y energía en el mismo tipo de tierra, mezclando
cultivos y/o sistemas agro-silvopastoriles; o
(ii) transformando los sub-productos de un sistema en
materia prima de otro sistema, por medio de la adopción de sistemas de
producción y tecnología agroindustrial, que permite la máxima utilización de
los sub-productos, diversificación de materias primas, producción de materiales
de desecho en menor escala, y promoción del reciclaje y utilización económica
de los residuos para la armonización de la energía y la producción de
alimentos.
Además de los ahorros en consumo de energía, el uso de
sub-productos como materia prima para la producción de bioenergía también puede
llevar a la reducción del uso de la tierra y la consiguiente reducción de
emisiones de gases de efecto invernadero por conversión de tierras – reduciendo
de esta manera la competencia entre alimentos y energía. Un uso más sistemático
de la utilización de sub-productos, la reducción de gases de forma estricta, y
la utilización de biocombustibles de segunda generación, puede contribuir con
un total de reducción del diez al 25 por ciento de la necesidad de la tierra
que se requiere para la producción de combustibles líquidos
Bioenergía y política internacional
ambiental
El apoyo a determinadas políticas en países
pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
(OCDE) – especialmente a mandatos particulares, subsidios, y restricciones de
comercialización – ha favorecido un rápido incremento en la producción de
combustibles líquidos, cuando las implicaciones hasta ahora son inciertas, y la
distorsión del mercado ha favorecido los productores, y los sistemas de
producción en los países de la OCDE, en detrimento de los productores en los
países tropicales donde existe una ventaja comparativa natural. Estas políticas
deberán ser revisadas para alinearlas con el mercado, eliminando las
distorsiones que crean un crecimiento artificial muy alto y que han
obstaculizado el comercio para los países en desarrollo. Las implicaciones
mundiales del las políticas de biocombustibles para el ambiente, la seguridad
alimentaria, y las oportunidades económicas muestran la importancia de adoptar
un enfoque intergubernamental para el desarrollo de la bioenergía que
complemente las medidas nacionales.
Rol de los criterios, estándares y
certificación en la promoción de la bioenergía sostenible
La promoción del desarrollo sostenible de la
bioenergía, necesita criterios e indicadores claros para influir a los
responsables de decisiones y asistir en el diseño de programas de asistencia,
tanto en el ámbito de las inversiones como en las políticas. La FAO colabora
con los Asociación Mundial de Bioenergía (GBEP por sus siglas en inglés) para
“proporcionar indicadores y criterios de sostenibilidad voluntarios relevantes,
prácticos y con bases científicas”. Adicionalmente, la FAO participa en mesas
redondas para biocombustibles sostenibles (RSB) para establecer los estándares
basados en principios en principales criterios e indicadores para la producción
sostenible de biocombustibles (solo biocombustibles líquidos). Definitivamente,
la certificación es una de las opciones para asegurar el cumplimiento de criterios
estándares, pero no puede considerarse la única opción. Por lo tanto la
formación de capacidad en países en desarrollo para facilitar y hacer cumplir
la conformidad debe ser una estrategia complementaria
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