martes, 10 de julio de 2012

PERSPECTIVA DE LA FAO SOBRE BIOENERGIA PUBLICADO POR MATHEUS MARIA, MALAVE JESUS, MARTINEZ WILFREDO Y GONZALEZ JOSE



Las perspectivas de la FAO sobre la bioenergía 

FAO/I. Balderi

La bioenergía ofrece muchas nuevas oportunidades, pero si esta no es manejada con cautela, puede significar altos riesgos. La bioenergía puede contribuir a lograr varios objetivos políticos, como agricultura y desarrollo rural, mitigación del cambio climático y seguridad energética. Sin embargo, manera en la cual la bioenergía ha sido apoyada y regulada, determinará si la bioenergía es sostenible y cómo serán distribuidos sus impactos. La biomasa tradicional proporciona importantes fuentes de energía; en muchos de los países en desarrollo, la leña, aun constituye la fuente principal de energía, sobre todo para cocinar y para calentar. Los biocombustibles son extraídos por tecnologías de conversión de la madera, cultivos y desechos materiales. Hay diferentes tipos de biocombustibles, su uso y comportamiento en términos económicos, ambientales y sociales varían significativamente dependiendo de la tecnología, el sitio donde se localiza, y las prácticas agrícolas.
El rápido crecimiento del sector de la bioenergía en pocos años, en particular en los combustibles líquidos para el transporte, no ha sido puramente un fenómeno dependiente del mercado. El aumento de los precios de los combustibles, ha tenido un efecto importante en lograr que las fuentes alternativas de energía sean más viables. Sin embargo, el factor clave que ha incrementado el aumento han sido las medidas políticas de la OCDE como los mandatos de mezcla de combustibles, compartir porciones de los mercados y las subvenciones. Un sector que es conducido de forma significativa por las medidas políticas, debe responder a ellas para poder alcanzar sus objetivos.

Principales términos
Biomasa: materiales no fósiles de origen biológico, como energía de cultivos, agricultura, desechos forestales, y por productos, estiércol, o biomasa microbiano.
Biocombustible: combustibles producidos directa o indirectamente de biomasa, como leña, carbón, bio-etanol, bio-diesel, biogas (metano) bio-hidrógeno.
Bioenergía: energía derivada de los biocombustibles

Bioenergía y seguridad alimentaria
La continua demanda de biocombustibles líquidos es uno de los muchos factores que han conducido al aumento de los precios en las materias primas y los precios de los alimentos. Los cultivos alimenticios y de bioenergía, están compitiendo por tierra, agua y otros recursos en muchas partes del mundo. Sin embargo, el aumento de los precios observados en el 2007 y 2008 fueron causados por una confluencia de diferentes factores, incluyendo cosechas pobres en la mayoría de los países productores, causadas en parte por los eventos extremos que ocasionan catástrofes naturales, reducción de las reservas de alimentos, aumento de los precios de los combustibles y energía que provocan a su vez el aumento en los costos de los insumos necesarios para fertilizantes, irrigación así como el alza en los precios del transporte de alimentos e insumos, producción subsidiada de biocombustibles, transacciones especulativas, y la imposición de restricciones en las exportaciones que llevan al congelamiento de los precios y compras excesivas provocadas por el pánico.
El aumento de los productos alimenticios, afectan de forma particular a los segmentos más pobres de la población quienes gastan una gran cantidad de sus ingresos en la adquisición de alimentos. Tanto las poblaciones urbanas como rurales, sufren de los altos costos de los alimentos, ya que los segmentos más pobres del área rural, compran más alimentos de los que producen. La producción de bioenergía también proporciona oportunidades para incrementar los ingresos y los niveles de empleo en áreas rurales, con la condición de que políticas e inversiones adecuadas sean realizadas para permitir que los pequeños cultivadores aprovechen las oportunidades de un mercado creciente de biocombustibles.

Bioenergía y desarrollo rural
La bioenergía atrae nuevas inversiones al sector agrícola que durante las últimas décadas ha tenido que hacer frente a las mejoras de la productividad para enfrentar la caída de los precios reales de las materias primas de alimentos y agricultura. Nuevas inversiones pueden proporcionar mayores oportunidades de mercado y laborales para unas 2.5 mil millones de personas que dependen de la agricultura, incluyendo las más de 900 millones de personas pobres que viven en el área rural. El crecimiento bioenergética manejado de manera apropiada, puede también contribuir a mejorar el acceso a buena infraestructura, y el acceso a mercados en las áreas rurales. La bioenergía moderna, también puede ser una fuente limpia de energía en las áreas rurales que pueden proporcionar nuevas oportunidades para modernizar la agricultura y la economía rural, así como mejorar el acceso a servicios energéticos modernos en los hogares. La reducción de la contaminación dentro de los hogares al cambiar a fuentes de biocombustibles más limpias es posible, ayudando así a mejorar la salud y la calidad de vida. La continua inversión también es necesaria para mejorar la eficiencia, efectividad y seguridad en el uso de bio-carburantes tradicionales, y la tecnología especialmente en los sectores domésticos y de la pequeña industria.

Bioenergía y cambio climático
La bioenergía tiene el potencial de reducir la emisión de gases de efecto invernadero relacionada con los combustibles fósiles, ya que el carbón diseminado durante la combustión puede ser recapturado durante el crecimiento de la planta. Sin embargo, la reducción de las emisiones actuales dependerá de la cantidad de tierra y energía utilizada para producir bioenergía, del uso de agroquímicos, y si en el proceso para la generación de dicha energía se utilizan recursos naturales renovables. El balance de las emisiones de gases, también depende de los impactos de la conversión de la tierra. La conversión de la tierra rica en carbón (como por ejemplo los bosques naturales, tierras con turba) para la producción de materia prima –puede liberar más gases de efecto invernadero que la reducción de emisiones anuales fruto de muchos años de producción de materia prima de bioenergía en dichas tierras. La FAO apoya el monitoreo de cambios de uso de la tierra indirectos causado por la conversión de la tierra para la producción de materias primas para la bioenergía.

Bioenergía y ambiente
La producción de materias primas para la bioenergía puede amenazar la biodiversidad a menos de que no se establezcan medidas apropiadas de salvaguardia en su lugar, llevando así a la degradación de recursos naturales como la tierra y el agua. Las amenazas a la biodiversidad proveniente del crecimiento bioenergético están asociadas principalmente con el cambio de uso de la tierra. Cuando áreas como los bosques naturales se convierten en áreas de producción de materia prima, la pérdida de la biodiversidad puede ser significativa. Una preocupación más es la introducción de especies invasivas para la producción de biocombustibles. La biodiversidad agrícola puede verse afectada por producciones de monocultivo a gran escala, y la introducción de materiales genéticamente modificados
Muchas de las materias primas – incluyendo el azúcar, los aceites de palma y maíz- son grandes consumidores de agua, lo que implica que dependiendo de su localización, producción y método de procesamiento su expansión puede crear una gran competencia por un recurso que ya es limitado. La producción de materias primas también puede afectar la calidad de las aguas de corrientes de cuencas abajo por el deslave de fertilizantes, y agroquímicos, así como la erosión del suelo. El impacto de la producción de materias primas en la erosión del suelo, depende de manera crítica de las técnicas de producción que se emplean, en particular en el uso de las técnicas de arado, el nivel de la cobertura del suelo y la rotación de los cultivos. Donde existe producción de materias primas perennes, que son reemplazados por cultivos anuales, la cobertura permanente y la formación de raíces puede ayudar a mejorar el manejo del suelo y la reducción de su erosión. La FAO está desarrollando y aplicando herramientas de acceso para evitar o mitigar el potencial negativo en la planificación e implementación de la bioenergía.   
               
Tecnologías en progreso y segunda generación de biocombustibles
La segunda generación de biocombustibles líquidos puede producirse a partir de biomasa lignocelulósica en oposición a los almidones provenientes del azúcar, los aceites que son utilizados en la primera generación de biocombustibles. La segunda generación de biocombustibles no son comercialmente viables. La biomasa proveniente de la celulosa es el material más abundante en la tierra, el desarrollo exitoso de la comercialización de la segunda generación de biocombustibles puede expandir significativamente el volumen y la variedad de materia prima de producción, incluyendo los productos de desechos provenientes de la agricultura, bosques y procesamiento. Sin embargo, la descomposición de la biomasa también juega un rol crucial en mantener la fertilidad del suelo, la textura y en la capacidad de retirar la excesiva producción de bioenergía que también puede tener efectos negativos. Varias especies pueden considerarse materia prima de segunda generación y comportarse bien en términos de balance de emisión de gases de efecto invernadero, probablemente excediendo la reducción alcanzada por cualquiera de las producciones de la tecnología de primera generación. Dado que la biomasa celulósica es voluminosa, es necesaria una infraestructura de transporte bien desarrollada, elemento que constituye un reto significativo para los países en desarrollo.

Buenas prácticas agrícolas y de cosecha para la producción de materias primas
La adopción de buenas prácticas agrícolas, tales como: el cultivo sin labor de arado y siembra directa, retención de la cobertura del suelo, cultivos múltiples, selección apropiada de cultivos y rotación de cultivos, pueden mitigar los efectos e impactos negativos, en particular sobre recursos como el carbón, los suelos y los recursos hídricos. La aplicación de estas prácticas también puede reducir las amenazas a la biodiversidad, particularmente la biodiversidad de los suelos, por medio de la retención de los residuos de los cultivos, la diversificación y rotación de cultivos. Los hábitats de vida silvestre pueden ser mejorados por medio de la introducción de enfoques en áreas agrícolas que retengan los corredores ecológicos, así como también el uso cuidadoso y sostenible de fuentes de biomasa de alta biodiversidad, como los pastizales como materia prima. Asimismo, los sistemas de producción de cultivos no comestibles, pueden enriquecer la agro-biodiversidad. Promover la integración de sistemas locales de producción de energía proveniente de los alimentos combinando fuentes de producción de materias primas con la producción de cosechas y alimentando el ganado con biomasa no utilizada para la producción de energía o para cobertura de suelos, puede evitar los desechos e incrementar los sistemas de producción de alimentos, y energía. Las técnicas de cosecha sostenibles de leña y carbón también puede ser promovido para reducir la degradación de los bosques.

Bioenergía y seguridad energética
Bioenergía puede diversificar la combinación de fuentes energéticas en un país, ampliándolas y reduciendo los gastos de importación, donde la bioenergía producida nacionalmente sustituye las importaciones de combustibles fósiles. El potencial preciso depende del potencial del país y de las fuentes de materia prima que tenga el país. Bajo los escenarios existentes, la contribución a la seguridad energética a escala mundial es modesta. Mientras la bioenergía contribuye aproximadamente al 10% del consumo mundial, la vasta mayoría de esta energía es derivada de la quema de biomasa en los países pobres, generalmente relacionada con los riesgos significativos en términos de salud, y de inversión significativa de tiempo para la recolección de biomasa para combustible. Observando el caso de los combustibles líquidos, etanol y el biodiesel fueron empleados en menos del 2% del transporte mundial en 2007 y las proyecciones sugieren que estos dividendos pueden aumentar entre el 3 y 10% para el año 2030.

Sistemas integrados de alimentos y energía
Los sistemas integrados de alimentos y energía (SIAE) están diseñados a integrar, intensificar, y también incrementar la producción de alimentos y energía de dos formas:         
(i) combinando la producción de materias primas para la producción de alimentos y energía en el mismo tipo de tierra, mezclando cultivos y/o sistemas agro-silvopastoriles; o    
(ii) transformando los sub-productos de un sistema en materia prima de otro sistema, por medio de la adopción de sistemas de producción y tecnología agroindustrial, que permite la máxima utilización de los sub-productos, diversificación de materias primas, producción de materiales de desecho en menor escala, y promoción del reciclaje y utilización económica de los residuos para la armonización de la energía y la producción de alimentos.               
Además de los ahorros en consumo de energía, el uso de sub-productos como materia prima para la producción de bioenergía también puede llevar a la reducción del uso de la tierra y la consiguiente reducción de emisiones de gases de efecto invernadero por conversión de tierras – reduciendo de esta manera la competencia entre alimentos y energía. Un uso más sistemático de la utilización de sub-productos, la reducción de gases de forma estricta, y la utilización de biocombustibles de segunda generación, puede contribuir con un total de reducción del diez al 25 por ciento de la necesidad de la tierra que se requiere para la producción de combustibles líquidos

Bioenergía y política internacional ambiental
El apoyo a determinadas políticas en países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) – especialmente a mandatos particulares, subsidios, y restricciones de comercialización – ha favorecido un rápido incremento en la producción de combustibles líquidos, cuando las implicaciones hasta ahora son inciertas, y la distorsión del mercado ha favorecido los productores, y los sistemas de producción en los países de la OCDE, en detrimento de los productores en los países tropicales donde existe una ventaja comparativa natural. Estas políticas deberán ser revisadas para alinearlas con el mercado, eliminando las distorsiones que crean un crecimiento artificial muy alto y que han obstaculizado el comercio para los países en desarrollo. Las implicaciones mundiales del las políticas de biocombustibles para el ambiente, la seguridad alimentaria, y las oportunidades económicas muestran la importancia de adoptar un enfoque intergubernamental para el desarrollo de la bioenergía que complemente las medidas nacionales.

Rol de los criterios, estándares y certificación en la promoción de la bioenergía sostenible
La promoción del desarrollo sostenible de la bioenergía, necesita criterios e indicadores claros para influir a los responsables de decisiones y asistir en el diseño de programas de asistencia, tanto en el ámbito de las inversiones como en las políticas. La FAO colabora con los Asociación Mundial de Bioenergía (GBEP por sus siglas en inglés) para “proporcionar indicadores y criterios de sostenibilidad voluntarios relevantes, prácticos y con bases científicas”. Adicionalmente, la FAO participa en mesas redondas para biocombustibles sostenibles (RSB) para establecer los estándares basados en principios en principales criterios e indicadores para la producción sostenible de biocombustibles (solo biocombustibles líquidos). Definitivamente, la certificación es una de las opciones para asegurar el cumplimiento de criterios estándares, pero no puede considerarse la única opción. Por lo tanto la formación de capacidad en países en desarrollo para facilitar y hacer cumplir la conformidad debe ser una estrategia complementaria

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